Una mapoteca en pleno centro

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Ciento noventa y seis mapas conforman el universo patrimonial de la Biblioteca Bernardino Rivadavia, catalogados e informatizados, son accesibles para su estudio, materiales ineludibles de la geografía local y mundial.
“Si bien los mapas existentes estaban registrados, se decidió organizar la Mapoteca de acuerdo con las normas internacionales de catalogación”, cuenta Gabriela Raggio, bibliotecaria encargada de la Hemeroteca institucional, quien participó del proyecto de relevamiento comenzado en 2012. “A través del proyecto de extensión universitaria, ¿Una mapoteca en la Biblioteca? Sistematización de documentos cartográficos, dependiente del Departamento de Geografía y Turismo de la Universidad Nacional del Sur, pudimos contar con los recursos humanos y económicos necesarios para llevar a cabo el trabajo”. La tarea involucró tareas de relevamiento de mapas, selección, catalogación y clasificación, actividad dirigida por la magister Graciela Benedetti, el proyecto estuvo a cargo de la licenciada en Geografía Andrea Silva, la doctora en Geografía Alejandra Geraldi, la cartógrafa y docente María Laura Rubio, la licenciada Blanca Gazzolo por la Universidad, y por parte de la Biblioteca Rivadavia la propia Raggio, que asumió la responsabilidad de informatizar los datos, clasificar, ordenar y etiquetar el material. En 2013 finalizó el proyecto con 160 mapas informatizados.
La colección prolífica e histórica, no incluye mapas actuales, de propaganda o turísticos, que se pueden encontrar fácilmente en las redes sociales, “de los mapas que había en existencia se seleccionaron los que tuvieran valor histórico o que fueran relevantes por su factura, fecha o época, autor”.
Diversidad
“Tenemos diferentes tipos de mapas: catastrales, camineros, estadísticos, ferroviarios, planos, cartas topográficas, cartas náuticas, imágenes satelitarias” describe Raggio, “pueden usarse y se usan, como complemento de investigaciones o fuente de interpretación histórica, para conocer la relación del hombre con su medio geográfico, o su desarrollo económico, por ejemplo, en un determinado tiempo y lugar”. La Biblioteca posee material cartográfico único y por tanto valioso, referido especialmente al período fundacional de Bahía Blanca.
“Al clasificarlos para asignarles una ubicación tuvimos que adoptar nuestra modalidad particular, los geógrafos clasifican los mapas por la escala y por el área, la región, es decir, la localización pero en nuestro caso, dada la diversidad de formatos, tamaños y materiales tuvimos que ´inventar´ una manera de almacenamiento que garantice su preservación, agrupándolos por tamaño y soporte” argumentó la bibliotecaria. Su catalogación y clasificación es afín a las normas internacionales vigentes. Al informatizar los datos se brinda al usuario la mayor cantidad de información posible, a través de notas, descriptores de tema y términos relacionados, para facilitar la localización e identificación de lo que se investiga. “Habitualmente son consultados por investigadores locales, pero también viene gente de otras ciudades o incluso otros países, que indaga en nuestra página Web buscando información de sus ancestros, por ejemplo, y se encuentra con mapas con parcelamiento rural, urbano y con información sobre dimensiones y tenencia de la tierra que pueden servir para investigaciones genealógicas”.
Colecciones
La Biblioteca Nacional Mariano Moreno tiene una gran colección de mapas organizada, “no tenemos datos certeros acerca de qué colecciones puede haber en otras bibliotecas populares, es posible que las bibliotecas populares de otras provincias atesoren registros cartográficos de su región”. El fondo de la Mapoteca Manuel Selva se encuentra en la Biblioteca Nacional, y cuenta con 12 mil mapas de todas partes del mundo desde el año 1600. La diversidad tipológica comprende mapas geográficos, de calles, catastrales y topográficos en distintos formatos: atlas, mapas de pared, entelados y cartas náuticas del siglo XIX. Entre las colecciones se destaca una gran cantidad de mapas del Instituto Geográfico Militar.
“Además de lo útil de la información que contienen se puede rescatar lo apasionante que puede ser trabajar con un mapa del siglo XIX hecho con tinta china y a mano alzada, o admirar las ilustraciones que adornan los bordes de los planisferios antiguos o el detalle casi obsesivo y la cantidad formidable de datos en un mapa mural”, explicó Raggio respecto a la curiosidad de trabajar con cartografía original.
Los aportes para su construcción fueron brindados por el Departamento de Geografía y Turismo, las cátedras de Geografía Histórica, Cartografía Temática y aplicada, el Centro de Documentación Cartográfica y Teoría y Epistemología de la Geografía, esta diversidad de miradas hacen de la Mapoteca un patrimonio sustancial. “También hay un catálogo impreso por EdiUns y la Secretaría de Cultura y Extensión Universitaria, dividido en cuatro secciones: cartografía de Bahía Blanca, zona de influencia, resto de la República Argentina, y cartografía mundial, que se puede consultar en la sala”.
La conservación de los mapas es una cuestión a tener en cuenta si se habla de patrimonio, para guardar los mapas en soporte papel y cartón la Biblioteca Rivadavia “adquirió una planera, que es un mueble con cajones donde se pueden conservar los documentos abiertos, sin necesidad de enroscarlos o doblarlos; a los mapas enmarcados se los resguardó en muebles con divisiones verticales; los mapas murales, por su gran tamaño, quedaron enrollados en tubos”.
En estos momentos el catálogo está conformado por 196 registros de material cartográfico, si bien al terminar el proyecto funcionó como una colección cerrada pero a través de donaciones y mapas que no habían sido separados en su momento, el caudal se fue incrementando. Un material único y valioso, referido especialmente, pero no únicamente, al período fundacional de Bahía Blanca.
CONSULTAS
El catálogo completo se puede visitar virtualmente en la página web www.abrbp.org.ar
Se recomienda hacer la reserva del material para consultar en la Hemeroteca, en la sede de la Biblioteca Bernardino Rivadavia en Colón 31, con una antelación de 24 horas.

 

Autor: Redacción EcoDias

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