Un punto de encuentro

0

Se inauguró la temporada de visitas guiadas para escolares en el Museo del Puerto, donde se comparten y crean saberes con la comunidad.

Este año los recorridos educativos ofrecen diferentes perspectivas de la historia ferroportuaria, de acuerdo a las posibilidades educativas de chicas, chicos y jóvenes. Las muestras se convierten en herramientas para construir saberes, el Museo y la escuela se hermanan en una tarea didáctica poniendo la historia local, nacional e internacional al alcance de los más pequeños y adolescentes.

¡Con todo el cuerpo!

“Si para aprender, primero hay que comer” es uno de los recorridos que expone una buena excusa para pensar en lo que comemos todos los días. A través de los “minisilos”, que imitan los grandes silos de Cargill, las y los participantes hablan de la relación “química” entre lo que pasa en una cocina y el puerto de Ingeniero White, punto de ingreso y egreso de los cereales de un territorio considerado aún “granero del mundo”. Desde el piano, las miniaturas de silos devienen en una metáfora que guiará cómo el girasol, el maíz, la cebada y la soja forman parte esencial de los alimentos consumidos en las mesas argentinas, cereales que también viajan y se exportan para constituirse en integrantes de otros alimentos y otras cocinas. “Para abrir, oler y tocar con tus propias manos la exportación cerealera y preguntarte -¿por qué no?- qué relaciones laborales, financieras y sociales supone”, incluye en el circuito educativo. Cómo llegan esas semillas y granos a ser parte de nuestros platos y cómo las tareas de la cocina, hechas muchas veces por las mujeres, también son parte del movimiento portuario, son algunas de las preguntas que convidan a hablar de los procesos y movimientos de los ingredientes alimenticios.

“Si de procesos se trata, la elaboración de los alimentos- así como su digestión- son extensos y complejos. Por eso, los chicos y las chicas tomarán una lupa y de manera cautelosa, analizarán esos procedimientos que parecen invisibles pero que ocurren muy cerca del museo”, aseguran desde el área educativa.
La experimentación es parte de este conocer y reconocer, por lo tanto, las percepciones son consideradas fundamentales a la hora de la visita. Oler, ver, escuchar, sentir para crear un relato del cual apropiarse de una manera significativa. Este recorrido está recomendado para niñas y niños de 5 a 11 años.

Recorrer
“Caminar prestando atención al entorno es un buen ejercicio para abordar las tensiones que la historia incluye. El ejercicio de andar por las calles de Ingeniero White, buscando marcas, señales y capas de sentidos es parte de las actividades que propone el museo”. Entrenados en los sentidos, alumnas y alumnos de escuelas secundarias podrán orientarse con una hoja de ruta para realizar un recorrido por el pueblo o el puerto. “Con un punto de partida y uno de llegada- o no, tan así- se indaga la historia y el presente de Ingeniero White- desde los pies y con todo el cuerpo”. Mientras la caminata progresa entre olores aceitosos y ruido constante de máquinas, los interrogantes ayudan a los estudiantes a pensar la historia, “qué elementos encontramos, al caminar las calles de White, que nos hablan del pasado migratorio y cuáles hablan del presente neoliberal”. La aduana, el muelle multipropósito, los barcos, las lanchas azules de los amarradores y las blancas de los prácticos, más allá alguna amarilla, propia de la pesca artesanal; todas estas embarcaciones que conviven como modelos económicos de diversas épocas, políticas de Estado que han variado girando desde lo hecho a mano a lo industrial, en un puerto que siempre fue pensado a gran escala.

Nuevos lenguajes

Muchas experiencias educativas arrojó “Ingeniero Meme”, una forma de darle otros sentidos a los recorridos educativos. Un meme es una producción, un fenómeno de la cultura digital donde los sujetos involucrados reinterpretan definiciones de la realidad, creando sus propios significados. Imágenes de muñecos de juguete, personajes de fotografías y paisajes pasan a formar parte de esta reinterpretación, son recortados del Museo, de esa parte del relato para pasar a contar otra cosa. Por lo tanto, aquel muñeco con el que jugaba algún niño a principios del siglo XX contiene una leyenda, ¿“eh ameo todo piola?”, y se transforma en un chiste, una recreación de los tiempos del siglo XXI.

Esta capacidad simbólica, propiamente humana, es una síntesis que ejercita a los integrantes del Museo, a las docentes y a los adolescentes en un juego de múltiples saberes: ¿es posible proyectar una mirada nueva sobre las cosas? ¿es posible una nueva mirada sobre el museo, los objetos, las historias y memorias compartidas? “Esta unidad de información cultural, actual, difundido y conocido casi por todos que implica un ejercicio crítico mediante el humor, de combinación y articulación de imagen y palabra, de apropiación lingüística”. Crear un meme es darle un sentido crítico, otra posible lectura a la muestra museológica, “es la posibilidad de poner en juego múltiples saberes y poner un recurso del presente refuncionalizado en términos críticos, permitiendo una reconstrucción de la realidad”. Confiesan desde la entidad que hay un gran gusto por los nuevos sentidos, donde el Museo se arme y desarme.

¡NO SE LO PUEDEN PERDER!

Se pueden solicitar las visitas guiadas educativas al teléfono 4573006, de lunes a viernes de 8 a 12.30 horas. Por correo electrónico endifusionmuseodelpuerto@gmail.com. El Museo del Puerto se encuentra en la vecina localidad de Ingeniero White, Cárrega y Guillermo Torres.

Autor: Redacción EcoDias

Compartilo!

Deje su comentario

A %d blogueros les gusta esto: