Trabajadoras

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Poner en cuestión el trabajo no remunerado que realizamos las mujeres incluso bajo la propia naturalización camuflada de amor/compañerismo/obligación, visibilizar que cobramos menos que los varones; pensar en la prostitución o en las tareas y roles que se nos asignan. Son algunas de las propuestas de la Boya 70 para quienes quieran, sin hipocresías, repensarse y deconstruirse.

Boya 70, la revista digital del Museo del Puerto, publicó su sexta edición, totalmente dedicada a hablar del trabajo de las mujeres. “Durante todo el año participan de las actividades del Museo decenas y decenas de cocineras”, aseguran desde el editorial que introduce la temática. Las vecinas cocineras representan el trabajo de ellas y de tantas otras mujeres de Villa Rosas, barrio Noroeste, San Martín, Los Chañares y también de las localidades de Gral. Cerri y Punta Alta, y por supuesto, Ingeniero White.

¡Uy, esas mesas!


Strudel, tartas, tortas, alfajores y buñuelos que acompañan un café o un chocolate, un trabajo solidario entre cocineras y Amigas del Museo para que cada domingo los saberes específicos, las historias de vida y el trabajo cotidiano no sean tomados como obra natural, sino como sostén de la producción local, regional y nacional. En el Delantalazo, celebración del 8 de marzo de 2018, se instaló la pregunta: ¿y qué pasa si no cocinamos?, cientos de “uy, uy, uy” recorrieron la mesa de las invitadas. Trabajadoras de los museos y colaboradoras dieron cuenta de la importante tarea de construcción de esta cotidianeidad, que sostiene miles de otras tareas pagas y de producción rentables. “Mi nieto no puede ir a la escuela sin comer”, “mi marido quiere comer apenas llega”, “mis hijas crecieron gracias a un plato caliente”, “sin comida, no hay trabajo”.


Este puntapié deja entrever otros aspectos del “lavoro” de infinitas mujeres, las de ahora, las de antes. “El informe del Foro Económico Mundial analiza la feminización de las tareas de cuidado y educación. Las mujeres suelen desbordar las áreas de salud, educación, en general como enfermeras, médicas, psicólogas, maestras, con poca presencia en Ciencia, Tecnología, Matemática e Informática. Esto se refleja en la gran presencia femenina en las universidades de la Argentina (el 50% de las matrículas) y el informe aclara que en las áreas tecnológicas y científicas, apenas el 27% de la matrícula femenina se gradúa”, aporta LatFem, medio de comunicación con sede en nuestro país, que brinda datos de la situación de Latinoamérica y Caribe. La brecha salarial en la Argentina ubica los salarios de las mujeres un 30% por debajo de los salarios masculinos, con un retroceso en estos dos últimos años. “El ranking actualmente está encabezado por Islandia, Noruega, Finlandia y Ruanda, aunque en Europa es donde más desigualdad hay”, declaran. La feminización de la pobreza está vinculada en nuestro caso con la desigualdad en los ingresos y la presencia en el mundo laboral. Las mejoras están en los parámetros de educación y acceso a la salud.

Y más


“¿Por qué el trabajo doméstico no remunerado es cosa de mujeres?”, se pregunta Mercedes D´Alessandro en “
Economía Feminista? Cómo Construir una sociedad igualitaria (sin perder el glamour)”. La obra realizada en el año 2016 plantea el desbalance que existe en el tiempo que dedican las mujeres y los varones a las tareas domésticas.
Los cuestionamientos al respecto se hacen contundentes cuando estas labores se destinan a terceros, es el caso de las empleadas domésticas, enfermeras, cuidadoras, niñeras o en los pedidos de comida en negocios, ¿qué sucede cuando el trabajo doméstico sí tiene precio?, ¿cómo es posible volver a pensar estas tareas como naturales cuando no lo son, tienen un costo de tiempo, de trabajo físico y de desplazamientos de proyectos personales?

Registros


En esta publicación, participa el Archivo de la Memoria Trans, espacio fundado por María Belén Correa para la protección, construcción y reivindicación de la memoria Trans a través de fotos, videos, recortes de diarios. La propuesta tiene como objetivo visibilizar la cuestión de la identidad de género en Argentina, con aportes que vayan desde los años 1940 al 2000. El aporte para esta edición estuvo centrado en imágenes de rostros y lugares, que reflejan “el hacer la calle”, como única posibilidad laboral para las chicas Trans.
Otro estudio de casos proponen María Belén Bertoni y Graciela Hernández,docentes e investigadoras de la Universidad Nacional del Sur, en “La cebolla también es trabajo de mujeres”. El relevamiento surgió dentro del Taller de Historia, Memoria y Producción de Textos, elaborado en el marco de un proyecto de extensión universitaria. “Las mujeres trabajan en todo el circuito de la producción cebollera aunque nunca ocupan los puestos mejor pagos, que generalmente se encuentran en ciertos espacios de acopio y comercio”, el trabajo de campo fue realizado en Hilario Ascasubi, corazón de la producción cebollera. “Para estas mujeres de la producción cebollera, tanto el trabajo en el campo, como el trabajo en el ámbito familiar, la realización de tareas que requieren fuerza física así como el cuidado de los hijos, todo son tareas para las mujeres. Ellas, sus madres y abuelas, siempre han trabajado, comerciado, migrado y han aprendido a realizar nuevas tareas, a producir distintos bienes en distintos lugares”. Esta realidad está interpelada desde la etnia, la clase y el género, aseguran las autoras.
Si quieren conocer en profundidad las conclusiones de estos trabajos están a un click, en www.boya70.wordpress.com.


Autor: Redacción EcoDias

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