Se creó un fondo comunal para financiación de eventos artísticos

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Los trabajadores de las ramas artísticas del Consejo Cultural Consultivo emitieron un comunicado oficial por medio de sus representantes respecto de la creación “Fondo Municipal de Financiación de Eventos Artísticos y Culturales de organización regular y continuidad en el tiempo”.

Según indican en el comunicado, tras más de dos años de trabajo, el Honorable Concejo Deliberante de la ciudad de Bahía Blanca ha aprobado por unanimidad la ordenanza de creación del mencionado fondo.

Se trata de 100 sueldos municipales de grupo 05, clasificación 04, grado A, con una carga de 30 horas semanales, que constituye un recurso afectado. Para 2017, equivale a un monto superior a un millón doscientos mil pesos.

En ese sentido, sostuvieron que este Fondo es para apoyar la realización de los hechos artísticos y culturales sin fines de lucro y autogestivos, y podrán aspirar a él los proyectos que con esas características, tengan más de tres ediciones periódicas en la ciudad de Bahía Blanca, siendo de probada importancia y continuidad en la ciudad.

Por otra parte, consideraron que la aprobación de esta ordenanza una nueva demostración de la importancia de la organización social y de las posibilidades de incidencia real que la participación democrática directa los habilita. “Una vez más” continuaron, “el compromiso, el debate abierto, el trabajo consistente e inclaudicable por las convicciones del colectivo, redundan en una legislación ejemplar para el país, que creemos podrá profundizarse aún más y que ya sienta las bases para una mejora que redundará en el bienestar colectivo”.

Un poco de historia para entender el porqué y el cómo de esta ordenanza.

Durante varios años, los diferentes grupos ad honorem de representantes en mandatos anteriores fueron detectando una regularidad preocupante: el Instituto Cultural cada vez más sugería a los diferentes proyectos presentados en sus oficinas que se presentaran como postulantes al Fondo Municipal de las Artes a los efectos de obtener la financiación de sus actividades. Al ser el FMA un rubro variable y presentarse año tras año los proyectos pertenecientes a una serie de eventos que se realizaban todos los años en la ciudad, el respaldo a estos proyectos fue convirtiéndose prácticamente en una inversión fija, que se justificaba por la importancia de su continuidad para la ciudad, pero que insumía un porcentaje del fondo que acotaba las posibilidades de entrega de subsidios a la producción artística y demás posibilidades previstas por la ordenanza del FMA.

Por ello, tras debatirlo ampliamente en las asambleas de nuestras bases, se acordó que dichos proyectos no podrían seguir siendo financiados por el FMA, pero que dada su relevancia; en muchos casos se trata de hechos artísticos y culturales con décadas de trayectoria, de proyectos con importancia y reconocimiento tanto local como nacional e internacional; no podían tomar esta determinación sin manifestar el problema y, al reconocer la necesidad de que estos proyectos obtuvieran apoyo por otra vía, generar un mecanismo alternativo para su financiación pública.

Los sucesivos directores del Instituto Cultural han manifestado siempre la intención de jerarquizar el área y los y las representantes de los y las trabajadores y trabajadoras de las artes siempre estuvimos de acuerdo con esta idea, intentando colaborar desde el rol que ocupan. Al diagnosticar la existencia de esta necesidad social, vieron la oportunidad de crear una partida específica que sirviera para ampliar el presupuesto de cultura de la ciudad, estimando las necesidades de los festivales, encuentros, salones, fiestas, ferias y ciclos artísticos y culturales, que cubrieran una necesidad social, con fuerte impacto para la comunidad. Concibieron así el proyecto original de esta ordenanza, cuya intención era aportar el apoyo en efectivo que estos eventos necesitaban para continuar y crecer y que venía siendo proporcionado parcialmente año tras año por el Fondo Municipal de las Artes y cuyo anhelo final, colaborar con la explicitación de una necesidad latente cultural de la ciudad que sirviera como argumento para lograr una mayor participación presupuestaria del área de cultura sobre el presupuesto general municipal.

En diciembre de 2015 el proyecto original se presentó en el HCD, contando ya con las mayorías para su aprobación, pero al cambiar las autoridades, fue requerida una nueva ronda de posicionamientos por el ejecutivo. Se debía entonces, trabajar nuevamente para que tanto el ejecutivo como el legislativo de la ciudad acompañaran la asignación de un recurso presupuestario permanente y afectado.

A principios de este año se creó la unidad programática en el Presupuesto Municipal 2017, que comenzó a aplicarse de acuerdo con las intenciones de la propuesta original y lo acordado en el Consejo Cultural Consultivo en pleno, con participación del Instituto Cultural.

Finalmente, el jueves pasado, se aprobó la ordenanza marco. Resta ahora darle forma a la reglamentación para que se cumplan las intenciones originales del proyecto que dio luz a esta ordenanza. En este proceso la opinión de las bases será volcada al Instituto Cultural a través de su órgano asesor, el Consejo Cultural Consultivo, con la palabra de los y las creadores del proyecto expresada por sus representantes.

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