Prevención de enfermedades invernales

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El área de Epidemiología de la Región Sanitaria I emitió un comunicado para brindar información sobre la prevención de enfermedades respiratorias que son contraídas en los meses de invierno.

Desde el ente provincial, indicaron en el transcurso de esta semana se está cursando la semana epidemiológica número 26, y aún no se ha llegado al pico de consultas por enfermedades respiratorias que históricamente se espera para esta fecha.

En ese sentido, argumentaron que cuando se habla de Enfermedades respiratorias, se está haciendo mención a aquellas que involucran a la gripe, la Neumonía y Coqueluche o Tos convulsa. Vale indicar, que hasta la fecha en nuestra región, se notificaron 823 consultas por Neumonía, 17 casos de  Tos Convulsa, coqueluche,  1028 bronquiolitis y  9444 consultas por estado gripal.

Asimismo, desde RSI, informaron que en años anteriores los números son los esperados para la época, aunque todavía no hemos llegado al pico de consultas. Por esa razón, puntualizaron en que “resulta fundamental insistir en la importancia de contar con el calendario de vacunación completo, especialmente en aquellos grupos de riesgo constituidos por adultos mayores, niños pequeños, embarazadas y adultos con alguna enfermedad crónica”.

Cómo prevenir las enfermedades

La primera medida recomendada es tener las vacunas incluidas en el Calendario Nacional de Vacunación al día, que incluye:

Gripe: se tienen que aplicar, una vez al año, dos dosis a los niños entre 6 y 24 meses; y una dosis los adultos mayores de 65 años, embarazadas, mujeres puérperas hasta el egreso de la maternidad (si no se vacunaron durante el embarazo), personas con enfermedades crónicas u obesidad y personal de salud.

Neumococo: todos los niños menores de 2 años deben tener aplicada la vacuna contra el neumococo, principal causa de neumonía y meningitis. También debe aplicarse a niños de 2 a 5 años con factores de riesgo.

Tos convulsa: se previene esta enfermedad aplicando el esquema adecuado en cada etapa de la vida.

Además, se aconseja lavarse las manos con agua y jabón después de volver de la calle, antes de cocinar o comer y después de ir al baño o cambiar pañales. Sostener la lactancia materna, al menos hasta que el bebé cumpla los 6 meses y ofrecerle el pecho con más frecuencia en caso de que se enferme. Ventilar todos los ambientes a diario.

Mantener los ambientes libres de humo y no fumar. Evitar automedicarse. El consumo de remedios sin receta puede producir intoxicación y ocultar los síntomas de la enfermedad, dificultando un diagnóstico correcto y empeorando el cuadro clínico. Mantener reposo en la casa mientras continúe los síntomas; y cubrirse la boca al toser o estornudar con un pañuelo descartable o con el pliegue del codo para evitar contagiar a otros.

Por último, asociado a la ventilación de los ambientes, debemos recordar la importancia de dejar siempre una ventilación a fin de evitar las intoxicaciones por monóxido de carbono.

 

 

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