Piden juicio oral para genocidas en La Plata

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La Plata: la Fiscalía pidió juicio oral para dos ex militares por los crímenes en la Brigada de San Justo a los que se sumarán otros 24 acusados que aguardan fecha de debate.

Son dos ex miembros del Destacamento de Inteligencia 101 del Ejército. Están acusados de privaciones ilegales de la libertad, aplicación de tormentos y sustracción, retención y ocultación de dos niñas.

La Unidad Fiscal que interviene en juicios por crímenes de lesa humanidad en La Plata requirió la elevación a juicio de la causa que tiene a dos ex miembros de la inteligencia castrense Carlos del Señor Hidalgo Garzón y Ricardo Luis Von Kyaw, acusados de participar en los delitos perpetrados en el centro clandestino de detención (CCD) que funcionó durante la última dictadura en la Brigada de Investigaciones de San Justo, Provincia de Buenos Aires.

El requerimiento fue presentado por el fiscal general Marcelo Molina y el fiscal ad hoc Juan Martín Nogueira ante el juez federal Ernesto Kreplak. La Fiscalía formuló el pedido de juicio oral antes de que el juez le corriera el traslado del expediente. La medida forma parte de la instrucción general formalizada mediante la resolución PGN 13/08, del ex procurador Esteban Righi, destinada a acelerar el trámite de los procesos por violaciones a los derechos humanos durante el terrorismo de Estado. El objetivo es que esta causa se sume a la que ya está radicada en el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N°1 de esa ciudad esperando que se le fije fecha de debate.

Hidalgo Garzón y Von Kyaw, se sumarían, así, a los 24 civiles, ex militares y ex policías imputados por los hechos que afectaron a 81 víctimas entre 1976 y 1978 en aquella dependencia policial del partido bonaerense de La Matanza.

Los dos ex militares de inteligencia fueron requeridos por su intervención en los crímenes desde las funciones que desempeñaron en el Destacamento de Inteligencia 101 de La Plata, que por entonces era el órgano de espionaje castrense que asistía a todas las unidades militares que formaban parte de la denominada subzona 11 (también con sede en la capital provincial) del Cuerpo I del Ejército.

Entre diciembre de 1976 y marzo de 1977, Hidalgo Garzón se desempeñó con el grado de capitán en el Destacamento 101, donde tenía como función ser el “enlace entre el Destacamento y el Batallón 601” del Ejército, a la postre la central de inteligencia militar. Entre marzo y junio de 1977 tuvo un breve interregno en el que fue enviado a Tucumán para desarrollar tareas al Operativo Independencia, tras lo cual regresó a La Plata para seguir con su función anterior.

“Su participación como capitán del Ejército Argentino con aptitud especial de Inteligencia, desempeñándose como enlace dentro del aparato de inteligencia de las fuerzas armadas, revistió vital importancia para vincular el funcionamiento del CCD investigado en autos con otros centros clandestinos de detención, insertos en un plan criminal destinado a eliminar a quienes representaran o pudieran representar cualquier tipo de oposición a los intereses ideológicos, económicos y culturales del régimen”, señalaron los fiscales en la acusación.

Von Kyaw, por su parte, fue teniente primero y luego capitán en la Central de Reunión de Información del Destacamento y también prestó funciones como oficial logístico, es decir, como miembro del estado mayor del organismo. En esos destinos permaneció entre diciembre de 1976 y julio de 1978, cuando pasó a retiro.

Los dos ex militares fueron acusados de haber sido coautores por “dominio funcional de los hechos a través de un aparato organizado de poder” de los delitos de privación ilegal de la libertad agravada, aplicación de tormentos agravados de las decenas de casos registrados mientras duró su función en el Destacamento y de la sustracción, retención y ocultamiento de dos hermanas, hijas de desaparecidos, “todos ellos en concurso real y calificados como delitos contra el Derecho de Gentes, en particular como Crimen de Genocidio o delitos de lesa humanidad de manera alternativa”.

La Brigada de Investigaciones de San Justo funcionó contigua a la Comisaría 1ª de La Matanza, en la calle Salta 2450. El lugar utilizado para confinar a perseguidos políticos fueron los calabozos de la planta baja y tres habitaciones de la planta alta del edificio.

La Fiscalía reseñó en su requerimiento que una “característica del CCD es que los guardias/torturadores tenían apodos, algunos de animales como Víbora, Tiburón, Araña, King Kong, Foca, Lagarto”. Dos de ello, Rubén Alfredo Boan, alias “Víbora” y José Antonio Raffo, “Tiburón”, fueron identificados. Este último falleció, pero Boan integra la lista de acusados en la primera tanda requerida a juicio por la Fiscalía.

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