Museo abierto

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El Museo del Puerto festejó su aniversario 30, hubo baile, bebida, torta y empanadas de la mano de las Amigas de la Asociación y los vecinos que pasaron a saludar. Torta, tango, cumbia, vino y abrazos para una tarde emotiva.
Entra la gente, despacio, se reconocen los tendales de repasadores, los manteles bien estirados y limpios, y al final de la Cocina las risas y los brazos levantados, las Amigas del Museo recibieron a los visitantes. “¡Qué bueno que vinieron!”, dedicaban a cada rostro y a cada curioso. Es que 30 años de vida son festejo redondo, amerita soplar velas, recibir felicitaciones y cantar canciones. El patio brillaba, los micrófonos se alistaban y las sillas se iban ocupando. A las siete de la tarde, el salón estaba lleno y no se reconocía al nuevo paseante del de siempre. El Museo del Puerto tiene ese don, de hacerte sentir en casa, de hacerlo sentir propio.
Recuerdos
“El museo cumple 30 años. No es su aniversario, se festeja su Cumpleaños, es decir habrá tortas, baile, cantina, guirnaldas”, decía la invitación que llegó por Facebook. Porque es cierto que para recordar hay que juntarse, para festejar hay que compartir. “Vecinas y vecinos se juntan para recordar todo lo que se hizo, pero sobre todo bailaremos y levantaremos los pies, haremos una fiesta y ruido para que las cosas sigan en movimiento” agregaban las Amigas. “Quiero felicitar a todas las chicas, a todas las Amigas del Museo, que lo mantienen cada vez más lindo”, declaró el intendente Héctor Gay, quien llegó cerca de las ocho. “El otro día cuando realizábamos el acto por el aniversario de Ingeniero White decíamos lo que es White, como lugar absolutamente distinto a todos los que tenemos alrededor, además como lugar símbolo de lo que fue la inmigración en este país”. Reiteró el reconocimiento para las Amigas y agregó que “hay que reforzar la difusión porque sé que mucha gente de Bahía no conoce esto, tenemos que promocionarlo para que todo el mundo pase por aquí”.
Después se improvisó una mesa de café, sillas alrededor del micrófono para que Gay y Ricardo Margo, titular del área de Cultura, entrevistaran a Marcelo Boccanera. El autor de “Puerto Esperanza” agradeció a la comunidad whitense y aseguró que cuenta con parte del legado de su padre, Roberto del Mar, “aquel cantor de los años `40 y `50, tan recordado en Ingeniero White y en Bahía Blanca”. Boccanera, cantante y cantautor tanguero, realizó hace unos años un tango dedicado a la localidad. “Siempre digo que yo nací en un puerto llamado Ingeniero White, enclavado en una bahía que se llama Blanca. Así me presento”.
El libro está escrito con el corazón, afirma Boccanera, “me metí en un mar de recuerdos tan profundo, que necesita airearme para volver a escribir, crece de la mano de un recuerdo adornado de estrella de talco, hay poesía y frases de mi abuelo Santiago Boccanera, que está aquí, en este Museo que lo tiene todo, hay fútbol, hay tango, hay recuerdos charlados con la familia, poemas dedicados a Tulio, a inmigrantes, a los barcos, a los trenes, a aquel anden de la estación en el que llegaba el tren desde Bahía, desde ahí veíamos cómo White se hacía más grande. Asomados desde la ventanilla veíamos que la nonna y el nonno nos estaban esperando. Las vías del tren eran tan grandes como para llevar nuestras vidas adentro de ellas”. Rescata una imagen del pasado, un nombre: Guite. Auspiciado por Cultura del municipio, el libro constituye un homenaje a los 132 años de la localidad y los 30 años del Museo del Puerto.
Historia
Fue creado en el año 1987, y desde esos primeros momentos se dedicó a articular el mundo de la vida cotidiana y el mundo de la producción, y también los desplazamientos incesantes entre lo local, lo nacional y lo mundial. Público y comunitario, características que preserva en puertas abiertas para quienes lo visitan. Contiene un sinfín de actividades, recetas, publicaciones, gajos, un patio de revela la convivencia entre puerto, industria y ciudad. Además cuenta con un archivo de entrevistas y relatos de vecinos y trabajadores. La actividad nunca cesa, de hecho, el viernes estuvieron reunidos vecinos y vecinas que revelaron secretos de cocina, recetarios de inmigrantes y comidas actuales que se sirven cada día en los platos y cocinas aledañas.
Posteriormente, la tarde noche se convirtió en música, muchas Amigas y otros tantos invitados cantaron al son de los tangos de “Pochi” Genovalli. Se entregaron distinciones y regalos para los colaboradores del Museo y en ese preciso momento, cayeron las empanadas. Con la alegría del cumpleaños y la panza entibiada, el baile a cargo de Agua Destilada, quedó para el cierre, que se extendió a casi medianoche. “Cientos de luces se encienden/ en tus calles asfaltadas/ pero ya no importa nada,/ todo se alquila o se vende/ Y te llaman misteriosa, porque guardás la secreta/ idiosincrasia poeta,/ de contar las simples cosas”, subraya la canción de Boccanera, mientras el paisaje mimetiza al Museo, a la noche y al Guite, querido por su empuje que enriquece a todo el partido.

Autor: Redacción EcoDias

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