Las Flores, una cooperativa de mujeres emprendedoras

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Tres jóvenes mujeres llevan adelante la fabricación de baldosas, bajo el nombre Las Flores, trabajan de manera cooperativa para construir un servicio en un emprendimiento que apuesta al crecimiento.

“Desde que trabajamos en elaboraciones nos entusiasmó la idea, y nos donaron una máquina en el mes de diciembre”, ese fue el comienzo de Las Flores, integrada por Cintia Andrea Troncoso, María Laura Morales y Sofía Méndez. El segundo paso pudo darse gracias a la donación de una bolsa de cemento y un metro de arena, desde la cooperativa La Poderosa.

“Arrancamos con ese material, hicimos varios intentos y las baldosas se nos rompían, después articulamos con una persona capacitada, que vive en Chaco y nos enseñó”, el conocimiento unió las piezas de manera definitiva y lograron realizar un material bueno. Al principio del proyecto trabajaban cinco mujeres, sin embargo, los costos y las ganancias eran márgenes mínimos, situación que no permitió la continuidad de todas.

“Realizamos el trabajo a pedido, ahora estamos completando uno de 500 baldosas”, apuntaron. En estos pocos meses de vida, han logrado construir baldosas y venderlas a particulares.

“Tenemos una modalidad, solicitamos la mitad de la entrega para comprar los materiales y el resto al entregar las baldosas, entonces se completa el pago y esa constituiría nuestra ganancia”. Cuentan con varios modelos de fabricación, en algunos casos con muchos moldes para completar un pedido de 500 baldosas en 15 días, y en otros casos van armando stock para responder con mayor rapidez a otras texturas.

Vecinas del barrio y participantes del programa Envión, canalizaron este proyecto como una forma de tener trabajo bajo los horarios coordinados entre ellas. De esta forma,  estudian la secundaria, quienes aún no la terminaron, atender la crianza de sus hijos y las demandas cotidianas y también logran tener tiempo para la capacitación.

“Envión nos dio herramientas, nosotras las tomamos y las envionamos”, se rieron. Mujeres emprendedoras y gestoras de propias oportunidades, tienen la sede en Esmeralda 1450, en el patio del Centro  Integral Comunitario de Spurr. Cuentan con un depósito para guardar la materia prima y un sitio donde resguardar los cerámicos terminados. “Hablamos con integrantes de la Universidad Tecnológica Nacional para que midan la resistencia de las baldosas, nos dijeron que va bien la fabricación y que era muy bueno el producto. Falta un factor en el rompimiento y ya tendríamos una prueba de que lo hacemos muy bien”.

Con las ganas de crecer, siguen preparándose para mejorar. “Por eso, ellas están terminando la secundaria y yo estoy haciendo capacitación en Comunicación, como tenemos página en el Facebook es necesario comunicar bien. Queremos capacitarnos en otros temas también, como Economía y Relaciones Públicas”.

Las baldosas pueden colocarse en veredas y patios, también algunos compradores las utilizaron como revestimiento de pared.  Con una medida de 40×40, grosor de 3 centímetros y seis diseños diferentes, los materiales logran llegar al público a precios accesibles.

Próximamente, harán zócalos. “Queremos vender e invertir en máquinas y moldes, estamos planeando adquirir una hormigonera, baldes y otras herramientas que son necesarias”. Quienes estén interesados en el proyecto y en la compra de los cerámicos puede consultar en Las Flores Baldosas.

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