Isaura, una historia que había que contar

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Se presentó el libro “Isaura. Historia de una pasión petrolera bahiense” de Jorge Oscar Luna. “Nací, crecí y me formé con Isaura”, confiesa el autor en diálogo con Eco Medios.

Su abuelo Vicente Dottori, inmigrante italiano llegado en 1921, con 15 años, escapando de la Primera Guerra Mundial, de la hambruna y de la devastación se instaló en General Cerri. A raíz de la crisis de 1929 y 1930, decidió vivir en Río Colorado.

Trabajó en su propio almacén de campaña- denominación con que se conocía a los lugares fuera del egidio urbano-, se encontraba a 7 kilómetros de la ciudad, en el sector de chacras. En 1940, realizó sus primeros contactos con Isaura, y pasó a ser distribuidor local de los productos. Más tarde, en 1947, habilitó en un terreno la agencia de la empresa en Río Colorado.

“Mi abuelo fue muy emprendedor y de una gran capacidad para abrir este negocio, formarlo y por otra parte, y tener una gran identidad con Isaura. Se identificó tanto, que en época del mandato presidencial de María Estela Martínez de Perón, se produce un decreto que nacionaliza las bocas de expendio, entonces Isaura pasa a manos del Estado; mi abuelo se negó a cambiar los colores, y eso fue un gran impacto para la familia y quienes trabajaron en ella”, describe. 

La obra es un homenaje a su abuelo y a su madre, Jorge y su hermano siguen vinculados al mercado del combustible, con 80 años de historia familiar en esa relación.

“Fue un desafío escribir esta historia de una industria que nace en 1925 y el petróleo se descubre en Comodoro Rivadavia en 1907 por casualidad buscando agua para la ciudad sureña. Mi abuelo, quizás,  ayudándome en mi formación quisiera que ingresara a trabajar a Isaura, eso no se dio, pero lo que nunca se imaginaria que sería quien escribiría y rescataría la historia de su querida Isaura”.

Rescatar la vida de una empresa

A través de la investigación lograda para realizar la obra, Luna corroboró la pertenencia de los trabajadores y de su propio abuelo. “Rescaté materiales guardados en mi casa, objetos dispersos y conocer los testimonios de operarios y ex gerentes a través de entrevistas, todos agradecidos con Isaura porque fue una empresa seria y honesta, que marcó una historia en la ciudad y en la industria nacional”.

Ricardo Eliçabe fue el fundador de la refinería, en 1925, y la nombró Isaura, en honor a su hermana, que falleció a los 30 años. Formado en Ciencias Económicas, Luna rescata una historia y con ella, muchas otras, al estilo de un historiador amateur. “Muchas familias se formaron en Isaura”, asegura. Ex empleados, publicistas, ex trabajadores fueron quienes realizaron aportes de testimonios y fotografías de manera desinteresada.

Desde 2005 al 2017, realizó el trabajo de indagación; “no soy un académico, sí un investigador; es una tarea muy dura, revisar documentos es rescatar historia, porque si no se pierde. A través del libro quiero rescatar memoria e identidad. Hoy, Isaura, ya no está; fue expulsado el mercado del petróleo”.

Las fuentes de información más importantes proveyeron de notas publicadas en La Nueva Provincia y aportes del Archivo General de la Nación, entre otros, y el gran aporte en imágenes lo realizó Amperio Clementi.

La presentación le dio la posibilidad de conocer a hijos de gerentes de la compañía, como fue el caso de la familia de Ernesto Castro. “Muchos dieron testimonio en la presentación, y me hizo eso inmensamente feliz”. El nombre Isaura no se perdió, cambió su rubro, está presente en hotelería, productos agropecuarios, entre otros. Esta constituye la segunda obra de Jorge Oscar Luna, el primer libro estuvo relacionado con la biografía de su abuelo, y se convirtió en el preludio del actual.

El próximo libro será una coautoría, donde se rescataría la imagen de Harding Green, fundador del Club Argentino y el Club Pacífico, uno de los más antiguos de Argentina.


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