El movimiento de trabajadores desocupados en Bahía Blanca

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El Diario de Bahía dialogó con el historiador Pablo Becher sobre su  tesis titulada: “Movimiento de Trabajadores Desocupados en Bahía Blanca: organización y conflictividad (1995-2003)”; la misma se dio en el marco de la Maestría en Sociología de la UNS, que defendió en el mes de septiembre, convirtiéndose en el primer egresado en dicho posgrado.
Un dato histórico del trabajo, y casi desconocido, fue el surgimiento en Bahía Blanca de la primera organización con las características propias del movimiento, la Unión de Trabajadores Desocupados. El mismo surge en el año 1995, mucho antes que en Neuquén, o incluso el Conurbano bonaerense.  La conformaron ex trabajadores del ferrocarril, de la construcción, empleados públicos, entre muchos otros.
El contexto de los años 90 en Argentina, en especial la profundización de la crisis a partir del año 1994, generaron nuevos actores, con demandas y reclamos, y con propios métodos de lucha. “Bahía Blanca tuvo una tasa de desocupación de un 20% y se mantuvo estable durante muchos años,  en los años 94 y 95 creció esa tasa enormemente”, explica Becher sobre las condiciones de la ciudad y la región.
Además de la mencionada organización, el estudio realizó foco en la Asociación de Trabajadores del Sur (ATS),  la Asociación de Desocupados de la Industria de la Construcción Bahía Blanca (ADICBBA), y también la Corriente Clasista y Combativa (CCC) o el Movimiento Territorial de Liberación (MTL), Polo Obrero (PO) estás  últimas con proyección nacional, política y son subsistencia en la actualidad; y por último, la multisectorial Bahía Blanca en Lucha, la cual tuvo un breve e intenso período  entre 2001 y 2003.
La idea de la tesis, y el tema, surgió a partir del año 2012 con el apoyo del profesor Fernando Romero y dentro del grupo Colectivo de Estudios e Investigaciones Sociales (CEISO); Romero lo incentivó a investigar el “surgimiento del movimiento social, en este caso la desocupación, cómo se vinculaba con el mundo obrero, y ahí empezaron a surgirme muchas preguntas”, recuerda Pablo sobre los inicios.
Cooperativismo y planes sociales
                La situación en la ciudad trajo aparejada distintas soluciones y posturas desde los desocupados, los trabajadores y el Estado. Becher destaca dos momentos dentro del ciclo,  con posturas distintas frente a los planes sociales. De 95-98 son desocupados con experiencia laboral y sindical, los cuales rechazan los planes y buscan la solución con empleo genuino; y posterior al 2001 se dieron desocupados jóvenes, precarizados y sin experiencia, provenientes de familias empobrecidas, quiénes aceptan los planos, aunque no dejan de luchar.
“Esta salidas de planes se va articular con las primeras cooperativas  y micro-emprendimientos que estaban relacionados con un mercado cautivo que tenían alrededor con el Estado, el cual le compraba y de esa forma podían mantenerse”, señaló Pablo, y las cuales tuvieron serias dificultades para funcionar, sin embargo, agregó: “A pesar de estas problemáticas generaban trabajo, y que los desocupados pudieran reconocer la perspectiva de la autogestión, mucha gente que no tenía experiencia de trabajo, empezaba a relacionarse con vecinos, que a partir de la lucha es posible un cambio social”
La cuestión del cooperativismo y la economía social crecieron en la zona sudoeste de la provincia de Buenos Aires, y continúa, con desafíos y propuestas diversas, tal es así que se realizaron en octubre las 13ª Jornadas Universitarias -en la UNS. La cobertura se puede encontrar en “El movimiento cooperativo y las universidades”.
En la actualidad, los movimientos de desocupados no tienen la misma vigencia en la ciudad, y a partir del año 2006  fueron regenerándose en organizaciones sociales, políticas, barriales o culturales y dejaron huellas, como es el caso de Villa Nocito y el periférico cultural, con talleres y propuestas, en el cual participaron integrantes de Bahía Blanca en Lucha.
Por último, según Becher, la tesis realizada muestra “como un actor social comienza a generar reivindicaciones a partir del trabajo genuino, a partir de la reinserción económica y que plantea nuevas organizaciones sociales, generar mayor protagonismo en los barrios, poder generar un cambio social”.

Fotos: archivo de Pablo Becher

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