El Castillo y el Museo Taller

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Amigas y amigos de Ingeniero White conforman una asociación que es pilar de la historia y el sostén estratégico de Ferrowhite.
Con una estadía de 20 años en el Barrio Saladero, Katty Aponte es una de las integrantes de la Asociación de Amigas y Amigos del Castillo, “no viví toda la vida en White, como es el caso de Angélica (Fordighini), que conoce todas las anécdotas del Boulevard”, aclara en tímidas palabras humildad que reconocen la trayectoria y el conocimiento cotidiano de los lugares por parte de vecinas y vecinos que conforman la organización.
Socios y socias colaboran en las necesidades que Ferrowhite Museo Taller tiene a la hora de organizar eventos o darle permanencia a actividades. “Se colabora todo lo que se puede, en particular lo hacemos con el Taller Prende, por ejemplo, el año pasado nos habían robado, entonces con el dinero que recaudamos de diferentes eventos se destinó a cosas que se precisan”. El Taller está instalado en una de las salas reacondicionada del museo, “todos los sábados se da serigrafía, y vienen muchos chicos, damos la leche y en esto hay que ayudar”, afirma con la fortaleza de quienes se comprometen con los más pequeños de manera constante, por lo tanto, cuidan su propio sitio en el taller y realizan tareas de acompañamiento de las talleristas Silvia Gattari y Malena Corte. También desde este lugar, se incentiva la mayor participación de las familias, y de otras chicas y chicos que se sumen de más barrios, “el año pasado hicieron un viaje a Sierra de la Ventana, y todo tiene un costo, por eso estamos para ayudar”. Bingos, rifas y colaboraciones realizadas desde la Asociación, son las formas más conocidas que tienen de recaudar fondos.
Ferrowhite luce varios sectores, desde la Casa del Espía, que fue puesta en valor hace unos años y oficia de confitería hasta la Rambla de Arrieta, que cuenta con juegos, paisajes construidos y naturales, y una vista al mar abierta y transitable. “Es un lujo el lugar, todo lo que se ha recuperado, muchas personas no lo conocen y eso es una verdadera pena”, apunta Aponte, y señala el esfuerzo de quienes trabajan y colaboran en el “Ferro”, como le gusta decirle. “Amo el sector, para mí es lo más grande que tiene White, lástima que Bahía no lo tiene incorporado, es algo hermoso, y está valorado tanto por personas extranjeras que llegan a través del turismo como de otros personas que no viven acá”. Empapada de ría, parque y castillo, Aponte declara su incondicionalidad al museo, “es relajante y emotivo, es lindo para llegar con el equipo de mate, hay asientos, un parque cuidado, disfrutas y ves el agua, es paz y armonía”.
La fuerza del cariño
Si bien las tareas se dividen para lograr que la dinámica sea acorde con la disponibilidad horaria de Amigas y Amigos, “estamos involucradas en todo lo que el Ferro, somos todo uno”. Las integrantes de la Asociación están vinculadas aún al mundo laboral, por lo tanto, a veces las reuniones se hacen en forma periódica, “estamos organizándonos, y volvemos todo lo que podemos a juntarnos”, asegura la vicepresidenta. A pesar de que el año va mostrando sus últimos meses, la Asociación continúa su tarea, desde un vidrio, una reparación, una compra de material o alimentos para el desayuno de los prendedores y las prendedoras, dicen presente a lo largo de todo el año. “Lo que hace la Asociación es para favorecer todas las actividades”. Los proyectos para el año que viene ya están apuntados, sin embargo, las Amigas no nos han anticipado ninguno porque están esperando algunos logros y decisiones, “siempre hay avances, las ideas las tenemos, los proyectos están, pero necesitamos empujones, tanto desde la municipalidad como de las empresas”.

Autor: Redacción EcoDias

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