Cuando lo voz teje

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Una nueva oportunidad de aproximarse al arte escénico, Teatro Leído es trama, personaje y palabra.
Desde hace tres años, Alejandro Méndez repite la experiencia de ser el tallerista de Teatro Leído, actividad gratuita ofrecida por el Centro Cultural de la Cooperativa Obrera, “lo hacemos una vez por año, fue una iniciativa que tuve y funcionó muy bien, se armó un grupo muy lindo donde pudimos abordar un montón de textos en un tiempo breve”.
La propuesta es encontrarse con el hecho teatral, extratextual, “sin tener que memorizarlo o realizar la obra, sí abordar el autor y el texto, y se plantean cuestiones muy interesantes en estas lecturas”. La asistencia al taller es concurrida, lográndose que participen entre 20 y 30 personas, “esta modalidad es muy cómoda, y el planteo es de textos preferentemente breves, de 2 o 3 personajes, así que una vez que se arman los equipos de trabajo arrancamos”. El puntapié está dado dentro de este contexto, y suele disparar nuevos encuentros entre los equipos fuera de horario, “eso sucede, y enriquece mucho, por eso el año pasado logramos una muestra final muy buena, a la que invitamos a amigos”.
El máximo escenario para montar la obra es la voz, “tenemos los textos en mano, y planteamos su lectura, analizamos alguna acción y algún elemento que ayude a abordar el universo que ese texto plantea, y llega un momento que te olvidás que tienen los textos en la mano”. Esta dinámica permite una aproximación al trabajo escénico, “sin necesidad de realizar un trabajo más complejo”.
Movilizante
El teatro posibilita ponerse en el lugar de otro por un rato, “siempre, en el formato que sea, te genera muchos interrogantes, si la obra está bien escrita; son dilemas que se abren y siguen latiendo en la gente”. La experiencia del año pasado dejó una exploración diversa de la autora Aurora Genta, dramaturga uruguaya recientemente fallecida, “vimos varios textos, breves y contundentes, con dilemas que no nos planteamos cotidianamente todos y quedaron quienes participaron del taller y también quienes fueron a la muestra muy movilizados”.
Dirigido a público en general, el taller recibe una gran asistencia de adultos mayores, “son jubilados en su mayoría, pero no son clase pasiva, son personas que aprovechan el tiempo que tienen de manera muy activa, muy inquietante; y hay que reconocer que el sector más activo son las mujeres”. 
La selección
Si bien la premisa de Méndez al momento de elegir los textos es su propio gusto, a la hora del repaso, destaca las publicaciones del Instituto Nacional del Teatro, que justamente se adaptan a las propuestas de talleres.
Una vez realizadas las presentaciones, el grupo se dispara en eficiencia organizativa, “lo primero es llegar a un consenso sobre qué es el teatro, cuál es su componente esencial, y a partir de ahí, nos vamos definiendo y llegamos a los textos”. La economía de tiempo no disminuye la producción, “se hace muy intenso, y se perfila lo que yo entiendo que es el teatro, según Lope de Vega, cuatro tablas, dos actores y una pasión”.
El espacio actúa como disparador para sus participantes, “algunos ven teatro, aunque también muchos que no lo hacían empiezan a verlo, se generan intereses comunes”.

Teatro galaxia

Las obras en su versión escrita resguardan su propio decir, “son diferentes universos, y hacer teatro leído es ir a la intensificación del texto, la comprensión, la asimilación, sabiendo que la tengo en soporte papel, me ahorro la energía que debe poner el actor en internalizar el texto”. Rápidamente, los participantes se vuelven parte de sus personajes, “como espectador lo que se observa es que el trabajo realizado es muy bueno e interesante, y al rato se olvida, no me disgusta, no me corta la conexión con el actor que tenga el papel en la mano, es una convención que se naturaliza y de pronto, sigo la trama, surge lo convivial, que es algo que surge cuando alguien se planta frente a mí y juega a ser otro, y se convence y me convence”.
La base esencial es la voz, por eso, los primeros ejercicios están vinculados a amigarse con la propia. “Hacemos algunos juegos con la voz, incorporamos la respiración. No a todos les resulta fácil levantar la voz, a veces según la historia que uno tenga levantar la voz es un gesto de mala educación”. La voz es un instrumento expresivo, factor de identidad, “hay que romper el mito que hay que ser modosito y correcto, y buscar los matices que tiene y que la hacen única”.
CULTURA
La oferta bimestral del Centro Cultural de la Cooperativa Obrera se centra en los talleres de Amigurumis, bajo la coordinación de Fátima Strizzi; Psico-movimiento, dictado por Victoria Garayalde y Martín Buosi; Teatro Leído, por Alejandro Méndez; Caricatura y Humor gráfico del experto Guillermo Arena; Alemán dictado por María Magdalena Cantamutto y Portugués, a cargo de Ana Cignoli. Las inscripciones se realizan del 6 al 8 de agosto, las clases comienzan la semana siguiente. Para realizar las inscripciones hay que dirigirse a Zelarrayán 560, se tomarán por orden de llegada. En todos los casos, los cursos son introductorios, y las clases son ocho.
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