Como la espuma de un mar enorme

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Un libro, un cuento, más cuentos, todos de Alejandro Urdapilleta que se convirtieron en una obra teatral que lo emula y homenajea.
“Como espuma de un mar enorme” se construyó con textos de “Vagones transportan humo” de Alejandro Urdapilleta, se suman a la escena la cadencia de dos personajes Ella y Mariluz, dos mujeres en facetas oscuras que comparten la necesidad de refugio. En el escenario actúan Sofía Fernández y Matías Sanders, bajo la dirección de Vicky Pezzutti y Mauro Oteiza. “Nos encantaría que funcionase como homenaje a Urdapilleta, hay algo con que él en los ´90 fue tan importante, hoy retomarlo en este 2018, había algo que nos resonaba”, asegura la directora, y agrega que lo tomaron con el oficio y el respeto que requiere.

Soledad y refugio
La luz se apaga y Mariluz corre alrededor de la mesa, extiende las manos primero con deseos y luego con desesperación, Ella la detiene, le pide que apague la música y que no le conteste. Lo lúdico del teatro se empieza a desplegar, el público mira en silencio, una tensión de lo que no se sabe abre paso al relato “Las fabricantes de tortas”, el texto base con el que trabajaron directores y elenco. “Nos encontramos, cada uno tenía la intención de abordar a Alejandro Urdapilleta, y comenzamos a juntarnos a leer ´Vagones transportan humo´, hay uno de los textos que se llama ´Las fabricantes de tortas´, entonces ese es el texto base, una obra de teatro, incorporamos otros relatos de ese mismo libro”.

La obra tiene una dinámica particular tanto en las actuaciones, como el manejo del espacio, la estética de los personajes y el trabajo actoral, los integrantes de la obra entrenan con Guillermo Cacace, “tenemos esa impronta y apostamos a un teatro desde ese lugar”, afirma Pezzutti, que acota que fue importantísimo el trabajo de iluminación, en diseño y operación a cargo de Nicolás Caminiti. Tanto el iluminador como Oteiza residen en Buenos Aires, por lo tanto, los encuentros para la construcción de la obra como los ensayos fueron intensivos, y se alternaron entre el escenario del Centro Cultural La Panadería y la ciudad porteña, “organizamos 4 días de ensayo con no menos 6 horas de ensayo, además el mundillo Urdapilleta es bastante porteño, creemos que las condiciones del proceso se ven en el material”. Los ensayos requirieron un entrenamiento físico muy importante, “siempre una hora la dedicábamos a entrenar nuestros cuerpos, siempre en relación con el otro, no es un teatro donde cada actor se pueda regodear en su propia actuación, sino que constantemente tenemos que estar con el otro, en red, el cuerpo del director es comprometido, con Mauro operábamos sobre ellos, nos metíamos en la escena, trabajamos mucho la animalidad, propia de Alejandro”.
La obra plantea tanto el drama de esa oscuridad compartida como la risa que genera, “es Alejandro Urdapilleta, un humor muy sagaz y afronta lo trágico del ser humano, tiene un poco de grotesco, una impronta bastante argentina”. La obra se estrenó en La Panadería, también fue el lugar donde se produjeron la mayor cantidad de ensayos, luego tuvo presentaciones en Patagones y en el domo de PehuenCó durante el verano, y regresaron al escenario de Lamadrid al 500 el sábado 17 de febrero, a sala llena. Los directores trabajaron en la obra pensándola para que gire por Latinoamércia, “los actores tienen la intención de viajar, por eso nuestro trabajo en la dirección tuvo esa intención: dirigir una obra teatral que tiene que ser itinerante. La puesta en escena es sumamente minimalista, se cuenta con una mesa, tres objetos, es una obra que se compone desde el cuerpo del actor, en escena hay muy pocos recursos escenográficos pero a través del cuerpo del actor se generan cientos de espacios”.

Enredadas
“Vagones transportan humo” se lanzó en el año 2000, y contiene textos escritos durante más de 20 años por Urdapilleta, quien confesó en una entrevista que el libro lo había iniciado, a pesar de tener mucha vergüenza y pudor de lo que contaba. Ella y Mariluz se enredan y desenredan dentro de un tejido, un juego de poder, y lo hacen con ironía y humor. “El viaje interno, mi mundo fantasioso, mi locura, la poesía, lo que sale sólo porque debe salir, lo no dicho, lo que no puedo decir. Lo que no puedo hablar, lo incorrecto, lo que no se debe decir. Hay algo conmovedor en esa necesidad loca que tenemos todos de buscar un lugar de refugio”, declaró el autor en su momento.

La obra arriesga, tanto así lo hace, que está destinada para un público mayor de 16 años, poseedora de escenas fuertes marca la innovación desde el abordaje de Urdapilleta como de su habilitación. “No queremos hacer un teatro de respuestas, al contrario, abrirlas y en eso hay algo del género, son dos mujeres pero uno de los actores es varón, eso rompe con las convenciones”. El trabajo está realizado con la confianza de tener de base los textos, “son maravillosos, nos dio un nivel de confianza interesante, estábamos trabajando con un dramaturgo, cada texto que leíamos nos envolvía”. El período de selección fue exigente, “porque todos son muy increíbles decíamos este sí, este también, y también nos requería cierto compromiso de trabajo con un dramaturgo tan reconocido y premiado”. Según Pezzutti, la recepción desde los colegas fue muy buena, “nos han felicitado y se han conmovido”, en cuanto al público, la obra está escrita y realizada para lograr una interacción con los presentes, por lo tanto impacta, “tiene su rareza, su código, los primeros 3 minutos son determinantes, luego por las actuaciones te relajas y te metes en este mundo”.

ELLA Y MARILUZ
El elenco está conformado por Sofía Fernández, que encarna a Ella, y Matías Sanders, en la piel de Mariluz. Los directores son Mauro Oteiza y Vicky Pezzutti; los efectos de iluminación son muchos, determinantes para expresar la tensión entre los personajes, fueron realizados por Matías Caminiti.

Autor: Redacción EcoDias

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