Comidas de mi historia

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“Epopeya (en construcción) de las Comidas de White” es una obra producida en el Museo del Puerto, la inspiración llegó desde los aromas de las ollas, los olores en las calles, un libro de Pablo de Rokha y la tarea de memoria de un pueblo.

Con dos años de trabajo, reuniones, intercambios y paso de recetas, la gente del Museo del Puerto puso a mano  la historia más placentera. El abrigo de las comidas whitenses siempre estuvieron bajo el lema “panza llena, corazón contento”, debajo de los cordeles de repasadores y las tazas de chocolate del domingo. Sin embargo, sistematizar el recuerdo no es tarea sencilla.

“En el  primer taller se convocó específicamente a vecinos y vecinas a partir de la idea de cocineros y cocineras, desde la dueña de Stella Maris, viejos cocineros de cantinas, señoras que participan de instituciones intermedias que organizan grandes comilonas, como es el caso de La Siempre Verde o Scouts”, contó Lucía Bianco, directora de la institución.

Los ejercicios de escritura devinieron en textos más cortos, un tutti frutti de comidas, “aplicamos para diversos eventos y momentos, como trabajamos en vacaciones de invierno con chicas, chicos y familiares del taller Prende, que se realiza en el Museo Taller Ferrowhite”.

Mucha manzana verde

Qué comidas forman parte de tu historia fue la pregunta disparadora para los talleres de escritura con grandes, pequeños y jóvenes, relatos que formaron parte de La Epopeya whitense, que busca su tercera edición este año. “Se volvió un texto polifónico, de muchas voces, edades, tiempos y percepciones; que se fue ampliando año a año”, agregó Bianco. También se hacen parte del proyecto encuestas y dibujos que dan cuenta de los hábitos alimenticios de la comunidad, y cómo estos se articulan con la historia local.

Un texto largo e impresionante abrió el camino hacia esta obra, “La epopeya de comidas y bebidas de Chile” de Pablo de Rokha, una extensa enumeración de comidas y bebidas que conforma la cultura y la identidad chilena. Esta forma también tomó La Epopeya, pasado y presente de las comidas, en constante cambio y elaboración, escrita por vecinas, vecinos, habituales visitantes y personas que colaboran con el quehacer del museo público.

“Pasar por White y sentir el aroma de los tucos. Cuando salíamos a hacer las compras, cuando regresábamos. En casa de mi suegra, de Irma Luciani, de Nilo Genitti, perfume a tuco de las familias italianas. Como si su tierra estuviera ahí”, comienza la publicación.

A un puente de distancia

Durante el receso invernal, el Museo del Puerto y Ferrowhite realizaron una actividad conjunta, chicas y chicos del taller Prende, llevado adelante por Malena Corte y Silvia Gattari salieron del Museo Taller, caminaron por el puente La Niña y aterrizaron en fila en Guillermo Torres. Afuera, los y las estaban esperando para realizar una jornada de recreación y recorridos.

La experiencia de conectar ambos museos comunitarios tuvo un resultado exitoso, un gran público se acercó. “Fue hasta territorial, vinieron caminando por el puente La Niña, los esperamos y compartimos unas jornadas de intercambios”.

También la tarea de dar con puntos de encuentro entre Museo del Puerto y Ferrowhite se extendió desde hace un tiempo: los repasadores se cosieron y diseñaron en el taller de costura, que coordina Malena Corte y pasaron a ser patrimonio de la Cocina del Museo del Puerto, “son suvenires, que están a la venta, y esa recaudación se destina a los gastos de mantenimiento”.

Si bien cada uno de los espacios museológicos trabaja con temáticas distintas, hay una base conceptual muy compartida, “esto es lo que nos permite articular en distintos momentos, por eso pensamos en esta actividad; fue muy bueno recibir a chicas y chicos del Prende en este museo para que lo sientan propio, enunciándolo como un museo público y por lo tanto, son de la gente, y ellos forman parte del mismo”.

El mayor intento no estuvo puesto en enseñar sino en la recuperación de los saberes propios, que tienen por el hecho de vivir en Ingeniero White y por experimentar el día a día un puerto, que tuvo alguna vez la presencia de la pesca artesanal: camarones y langostinos, familias de pescadores y ollas de comidas vinculadas a estos recursos del mar.

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