Ciclo de cine de la Coope

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Canino, el film que puso a Yorgos Lanthimos en el mapa internacional del cine. 

La fama con mayúsculas le llegó gracias a la amplia distribución y la lluvia de premios de su biopic de época La favorita (2018), pero el nombre del director ateniense Yorgos Lanthimos empezó a sonar en 2009 con Canino, su tercer largometraje.

La trama claustrofóbica se concentra en una cómoda casa suburbana, donde un padre –los protagonistas no tienen nombres propios y son citados por sus roles dentro de la familia- “protege” a su mujer, su hijo y sus dos hijas manteniéndolos totalmente alejados del mundo exterior. 

En apariencia, los adultos educan a los adolescentes para que un día puedan salir a ese mundo que pintan lleno de peligros y la caída de uno de los colmillos – a eso refiere el título original Kynódontas–  sería la señal de que están preparados para ello. 

Una de tantas mentiras, que suman a la tensión creciente en la familia y en el espectador, que no sospecha dónde llevará el extraño desarrollo de los acontecimientos. 

Drama psicológico con toques de humor negrísimo, cuya visión dista de ser sencilla porque su ritmo lento y porque se aleja de la usual fórmula del cine industrial americano, donde cada quince minutos hay un suceso que mueve la acción hacia adelante y hacia un final cerrado y en cambio propone este singular reflejo del autoritarismo. 

Aunque esa singularidad fue puesta en duda por el mexicano Arturo Ripstein, que en 1973 realizó El castillo de la pureza, con una trama demasiado similar. 

Una historia oscura, que podrá verse el jueves 7 de noviembre a las 18:00 horas en el Centro Cultural de la Cooperativa Obrera – Zelarrayán 560-, con entrada libre y gratuita. 

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